Pasear con tu perro. De obligación a afición

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Pasear con tu perro Antojada por Vocación

El otro día ayudaba a mi prima con su currículum dándole un buen empujón de la manera que nos enseñaron en los meses que participé en la Lanzadera de Empleo.  La idea no sólo es darle un formato bonito y claro, sino también potenciar al candidato como profesional vocacional ligado siempre a sus facetas más personales.

Trabajábamos en ese momento sobre el apartado “Sobre mí”, escogiendo las habilidades, logros y aficiones que íbamos a incluir, cuando ella me contó que una de las cosas con las que más disfruta en su día a día es paseando a su perro, algo en lo que coincidíamos.

Al principio dudábamos si incluir “pasear con mi perro” tal cual como una afición porque puede parecer, que más que una actividad ociosa como tal, sea otro quehacer del que los integrantes de un hogar con perro tienen que ocuparse al menos tres veces al día.
Pero luego pensamos que por qué no hacerlo si es algo con lo que se disfruta todos los días, para lo cual se reserva una parte importante del tiempo y se hace con mimo e ilusión. Además, estábamos creando un currículum para encontrar trabajo en el sector social, por lo que el amor a los animales es un aspecto que concedía mucho valor.

 

Recuerdo cuando hace unos meses hablaba sobre la importancia que tenía para mí tomar la decisión de tener perro. Lo necesario que me parece hacer un análisis de tu personalidad, hábitos y el deseo que se tiene de comprometerse a cuidar de alguien que lo requiere.

Uno de esos compromisos es el de los paseos diarios. Pero creo que en la mayoría de los dueños, esos paseos pasan de ser una obligación a una manera de pasar un buen rato.
En mi caso, ahora que vivo en un barrio rodeado de muchas zonas verdes y que mis opciones de practicar deporte se han reducido por motivo del embarazo, las salidas con Sam se están convirtiendo en una gran fuente de energía. Salir a primera hora a pasear es algo indispensable para sentirme bien, no sólo porque caminar sea algo muy recomendable durante la gestación, sino porque también es una gran vía de escape para la mente.

 

Nosotros solemos optar por diferentes caminos para no aburrirnos, lugares lejanos de tráfico y del tránsito normal de peatones, para que el perro pueda corretear a sus anchas. Esto me da la oportunidad de seguir incidiendo mucho en la educación de Sam. Es muy importante que el perro responda a nuestras llamadas, se mantenga quieto en determinadas circunstancias y se comporte correctamente con otras personas y mascotas.
Después de una hora por ahí ambos volvemos más felices, ligeros y con la sensación de haber aprovechado bien el tiempo.

 

Hemos descubierto un montón de rutas que nos encantan, entre ellas el Parque Felipe VI, que durante determinados horarios permite que los perros vayan sueltos. Me gusta especialmente porque según se va paseando el paisaje va cambiando. Puedes encontrar desde lagos y riachuelos, hasta pinares y miradores.
Además, he observado por allí que hay mucha gente que practica deporte junto a su perro. Creo que puede ser una gran idea para aquellas personas que no les gusta correr en soledad o que necesitan un impulso extra para salir a entrenar. Este artículo de Elle también dice que es algo que ayuda a afianzar el vínculo entre el perro y su dueño.

 

En definitiva, creo que pasear con nuestro perro es muy positivo porque…

 

1. Es un hábito saludable para el cuerpo y la mente.
2. Refuerzas el vínculo entre dueño y mascota.
3. Realizas acompañado una actividad que de primeras es solitaria.
4. Es una oportunidad para educar a tu perro fuera de casa.
5. Puedes coincidir con otros dueños y perros y socializar con ambos.
6. Disfrutas del aire libre y de la compañía de tu mascota.

 

¿Qué opináis los que tenéis perro? ¿Se os hace cuesta arriba sacarle o por le contrario es una vía de escape?
Imagino que cuando las responsabilidades familiares se extienden todo se complica un poquito más. Creo que la llegada del bebé al principio puede desubicarnos algo en tema de los horarios, pero estoy segura de que cuando consigamos adaptarnos la convivencia con perro y bebé puede ser maravillosa. Aunque ese es otro cantar…

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