Por qué usar imágenes propias en tu blog y redes sociales

limonada casera

 

Todos sabemos el alto poder que tienen las imágenes.

La rapidez del impacto que tienen sobre las personas es infinitamente superior al que tienen las palabras, y así de primeras, me salen un par porqués.

El más evidente, que tardamos menos en visualizar una foto que leer y asimilar el mensaje que la acompaña. Y dos, que las imágenes son capaces de transmitir sensaciones que a menudo requerirían de textos más elaborados para ser comunicadas adecuadamente, además de que la mayoría de las veces esas sensaciones son subjetivas, y en una  persona pueden resultan un algo, pero en tu vecino de enfrente otra totalmente distinta.

Personalmente, hace tiempo que tomé la determinación de usar únicamente material gráfico propio en mi blog personal.

En un principio, cuando comencé a escribir en mi propio espacio, las ideas eran muchas y el rumbo no estaba del todo definido. Estaba a adentrándome en el agradable juego de compartir mis inquietudes, gustos y experiencias, probando, experimentando feliz. Pero según he ido creciendo, ganando experiencia, formándome y sobre todo profesionalizándome, he llegado al convencimiento de que contar con tu propio material gráfico lo es todo.

 

Ahora, es una de los premisas básicas de comunicación que transmito a mis clientes. Reconozco que soy muy machacona en este aspecto concreto, pero es que cuando trabajas en algo que te gusta te vuelves perfeccionista porque necesitas estar al cien por cien contenta con el resultado. Por eso, al arrancar desde cero con el trabajo de comunicación de una firma, insisto en tener una serie de fotografías con una mínima calidad preparadas para ser compartidas con el público.

Por supuesto, lo más adecuado es invertir en encargar este material a un fotógrafo profesional, para contar con al menos cierto número de instantáneas  con mucha calidad (sobre todo de las instalaciones, la Dirección o el perfil del propulsor, y algunos productos representativos). Y una vez se cuenta con esa base y se toma conciencia de la importancia que tienen las fotos, se puede ir sumando más material que por ejemplo tomemos nosotros con la cámara del móvil o con nuestra cámara réflex. Eso si, es muy importante tener claro de qué haremos las fotos, qué elementos los acompañarán, qué perspectiva utilizar etc, pero eso es otra historia.

 

Concretando…¿Por qué me parece tan importante?

 

1. Hace que transmitas más profesionalidad y seriedad.

Sucede justo lo mismo que con una página web. Lo primero que hacemos para conocer un sitio, un restaurante o una empresa de servicios es teclear su nombre en google, buscar su sitio web para echarle un ojo, ¿verdad? Y las fotografías son una de las maneras más convincentes que hay para ilustrar que de verdad ese lugar existe ,o ver qué pinta tiene ese producto. Para profundizar más están los textos que las acompañan, que por supuesto deben estar enfocados al SEO.

 

2. Es una oportunidad para comunicar la personalidad y los valores de la marca.

A través de los colores escogidos, la perspectiva, la composición, enseñar la cara de las personas que trabajan en ella, acercarnos al espectador en nuestro día a día, enseñar lo que sabemos hacer y cómo podemos ayudarle a base de instantáneas, es una ventaja que jamás deberíamos desaprovechar.

Creo que una foto casi puede equipararse a un hecho, por eso convencen más que todas las palabras juntas que puedas escribir sobre ti mismo. Echarse flores huele mal y hace sospechar, pero la imagen de esas flores demuestra que verdaderamente existen. Además de que, seguramente el siguiente paso del espectador sea precisamente pensar que no le vendría mal contar con un poco de ese buen aroma…

 

3. Es mejor ser un pequeño creador que un gran recopilador.

Por supuesto, usar fotografías de otros sin su permiso y sin mencionarles no está permitido. A veces está bien y puede ser enriquecedor, pero no todo el tiempo.  Además, si lo piensas más profundamente, es como estar supeditado al trabajo que hacen otros, tener que buscar y rebuscar entre lo que ya existe, algo que se acerque a lo que necesitas en un momento determinado. Y si tienes tan claro lo que quieres ¿por qué no ponerse manos a la obra y hacerlo tú mismo?

Afinando un poco más, no digo que recopilar ideas no esté bien ni mucho menos, al contrario. Formar tu propio moodboard o tablero de inspiración es una tarea que recomiendo a todo el mundo. Escoger aquellos elementos, soluciones, productos, puntos de vista que se acercan a ti, que te llaman la atención, que te alimentan. Todo parte de eso y muchos lo hacemos, en Pinterest, a base de pantallazos del móvil o más sencillamente a través de los cuadros que colgamos en las paredes de nuestra casa, ¿no?

A lo que me refiero es a que cuando somos una marca estamos ofreciendo algo al mundo, y ese algo debería tener una forma propia construida de la unión de  elementos que sumen entre sí. No simplemente coger un poco de allí y de allá.

 

4. Si tanto te gusta el trabajo de alguien, mejor plantear una colaboración.

Todos tenemos a esos profesionales de referencia a los que admiramos y nos gustaría parecernos. Según vamos madurando definimos las facetas que nos identifican y seguramente nos damos cuenta de que compartimos algunas con ellos, aunque habrá otras que no tanto.

Si existe algo de otro que te gusta mucho, creo que sería una gran idea compartirlo y explicarlo, pero mucho mejor si aportas tu toque personal al asunto, o por ejemplo creas una temática especial de invitado.

Lo últimos meses he publicado en Antojada por Vocación algunos posts con esta intención, como por ejemplo las 10 mamás conciliadoras a las que me gustaría parecerme8 razones para tener familia numerosa o los 4 muebles fetiche restaurados por Marta J´Habité.

 

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